“Los lazos familiares están ligados al Trono
Divino y quien mantenga unidos los lazos se mantendrá unido a Allah, y
quien los rompa romperá sus lazos con Allah”.
Tienes el potencial para ser una invitadora del Islam llamando a otras mujeres a la senda de Allah con palabras bondadosas, buena exhortación, debatiendo con respeto y guiando a otros por medio del buen comportamiento y poniendo el buen ejemplo. Una mujer puede alcanzar por medio de su conducta virtuosa, cosas que no se pueden alcanzar a través de sermones, lecturas y lecciones.
Hermana, en verdad, “...luego de toda dificultad viene un alivio...” (Corán 94:5): luego de la noche retorna el día. Las nubes de preocupaciones pronto se esfumarán, la oscuridad del dolor desaparecerá y las calamidades llegarán a su fin, con el permiso de Allah.
Seca tus lágrimas, piensa bien de tu Señor y aleja tus preocupaciones recordando las bendiciones que Allah te ha otorgado. No pienses que este mundo es perfecto para alguien. No existe nadie en la faz de la tierra que consiga todo lo que desee o que esté libre de todo pesar. Extingue las llamas del odio en tu corazón y perdona a aquellos que alguna vez te lastimaron.
Allah nos es suficiente y quée mejor custodio para nuestros asuntos..
"A quien haya obrado con rectitud, sea varón o hembra, siendo creyente, le haremos vivir una buena vida y le daremos la recompensa que le corresponda por lo mejor que haya hecho."
UNA HERMOSA HISTORIA DEL AMOR Y BUEN TRATO DE UN HIJO MUSULMAN A SU MADRE NO MUSULMANA QUE LUEGO POR LA GRACIA DE ALLAH SE HIZO MUSULMANA TAMBIEN....
(ABU HURAIRA Y SU MADRE)
Abu Hurairah fue un compañero cercano del Profeta Muhammad; él es recordado por transmitir muchos de los dichos del Profeta. La vida de Abu Hurairah también contiene muchas demostraciones de su amor y su devoción por su madre. Cuando él primero acogió el Islam, ningún ruego pudo convencer a su madre de hacer lo mismo. Llorando y asustado, Abu Hurairah se aproximó al Profeta y le rogó que hiciera una súplica a Dios pidiéndole guía para su madre. El Profeta Muhammad aceptó su solicitud y en un muy corto periodo de tiempo la madre de Abu Hurairah pronunció estas palabras: “No hay Dios sino Allah y Muhammad es su siervo y su Mensajero”, aceptando de esa forma el Islam.
A lo largo de su vida, Abu Hurairah fue amable y cortés con su madre. Cuando quería salir del hogar, se paraba en la puerta de la habitación de ella y decía: “La paz sea contigo, madre, y la misericordia y las bendiciones de Dios”. Ella contestaba: “Y sobre ti sea la paz, hijo mío, y la misericordia y las bendiciones de Dios”. Él también decía: “Que Dios tenga misericordia de ti, pues tú cuidaste de mí cuando yo era pequeño”; a lo que ella respondía: “Que Dios tenga misericordia de ti, pues tú me salvaste del error cuando yo era anciana”.
Abu Hurairah siempre alentó a otras personas a ser amables y buenos con sus padres. Una vez vio a dos hombres caminando juntos y le preguntó al más joven: “¿Quién es este hombre para ti?”; a lo que el joven respondió: “Es mi padre”. Abu Hurairah le aconsejó: “No lo llames por su nombre, no camines delante de él y no te sientes antes de que él lo haga”.
Esta gentileza y afecto entre Abu Hurairah y su madre nos enseña que el respeto mutuo y el amor son un deber. El musulmán debe mostrar respeto hacia los padres incluso si ellos no son musulmanes, y el más grande amor que puede mostrar hacia ellos es suplicarle a Dios con la esperanza de que los guíe hacia el Islam. En el tiempo del Profeta, muchos de aquellos que acogieron el Islam se encontraron con que este entraba en conflicto con las creencias y las solicitudes de sus padres, pero ellos fueron enseñados a ser amables y a obedecer a sus padres, excepto si los padres les pedían que desobedecieran a Dios.
“Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes [en la adoración] no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadles con respeto. Seguid el camino de los piadosos, pues ante Mí compareceréis y os informaré de lo que hacíais”. (Corán 31:15)
Ser sumisos con los padres, obedecerlos y tratarlos con amabilidad está incrustado en las enseñanzas del Islam; sin embargo, la obediencia a Dios es siempre el primer y más importante deber del musulmán.
“Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis”.
“Y cuando dijo Allah: ¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Allah? Dijo: ¡Glorificado seas! No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto.No les he dicho sino lo que Tú me has ordenado: Adorad a Allah, mi Señor y el vuestro. Mientras permanecí con ellos velé por ellos, pero después de que me llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas.Si les castigas tienes derecho, pues ellos son Tus siervos, y si les perdonas, Tú eres Poderoso, Sabio.”
“Y por haber dicho: Nosotros matamos al Mesías, hijo de María, mensajero de Dios. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas. Pues con toda certeza no lo mataron.”
no hagas una mala acción solo porque otros musulmanes la hacen,
no dejes de hacer una buena acción solo porque otros musulmanes no la hacen.
Si vas a hacer algo que sea lo que Allah ha ordenado,
y si vas a dejar de hacer algo, que sea lo que Allah ha prohibido.
Y la próxima vez que quieras excusar tus buenas o malas acciones en los buenos o malos ejemplos de otros musulmanes, mejor recuérdate el ejemplo del mejor musulmán, nuestro profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él).